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Biodecodificación: todo lo que debes saber

Biodescodificación que es y para qué sirve

 
Todo sobre Biodescodificacion
Por: Irene Bessone

¿Qué es la biodescodificación? Uno de los puntos sobre los que se trabaja en una sesión de biodecodificacion es el proyecto sentido. A continuación te contamos los benficios de la biodescodificación y para que sirve.         

Empecemos por lo básico: ¿Qué es la biodescodificación?


Muchas personas se preguntan, qué es la biodescodificación. La repsuesta es te la contamos a continuación.

 El conflicto psicológico de los padres se vuelve el conflicto biológico del hijo. La representación emocional de los padres manifestará su solución biológica en la descendencia. Esto se arrastra por generaciones.   Antes de nacer, el bebé, está en su fase inmaterial, no era más que un proyecto, consciente o inconsciente, en el espíritu de su creador: una pareja.  Llega a su fase material, “cosa creada” que tiene su propio sentido. Toda su vida expresará el sentido que estaba contenido en el proyecto inconsciente de sus padres en el momento de la concepción.

Biodescodificación origen



La Biodecodificacion demuestra que el cerebro automático solo colecciona y analiza datos con los cuales generará programas especiales de supervivencia en caso de ser necesario. 

Para él, es lo mismo que los sensores de sus células estomacales le digan: “no puedo digerir” a que lo haga la mente cuando una situación de fuerte estrés, que supera el nivel de tolerancia, es vivida con la siguiente interpretación racional: “no puedo digerir lo que me hicieron”. Esto explica principalmente qué es la biodescodificación.

El cerebro, automáticamente, enviará la orden de generar la solución biológica de supervivencia precisa para el “no puedo digerir”, es decir, células especiales de alta performance para poder superar, lo que llamamos enfermedad. 

Cuando hacemos consciente el conflicto que desencadenó el estrés, a partir del cual el cerebro generó una manifestación biológica y resolvemos nuestro conflicto, entonces la enfermedad ya no tiene sentido de existir. 

La biodescodificación emocional en la ciencia


El Dr. Bruce Lipton, desarrolló una nueva área de la biología que llamó epigenética. En sus investigaciones demostró que nuestra mente es la encargada de controlar todas las funciones corporales y que simplemente cambiando nuestra forma de pensar y de sentir podemos modificar nuestros genes, y por extensión, nuestro cuerpo. Lo anteriormente expuesto responde qué es la biodescodificación y que es esta practica.

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Sexología: Para qué sirve y en que nos beneficia

Sexologia: Todo lo que debes saber

 
Que es la Sexologia
Por: Jessica Tolin

Angustia, cansancio, apatía, enojo, éstos son sólo algunos de los sentimientos con los que me encuentro cuando tengo en frente una pareja que consulta por primera vez.

La sexologia: un clásico ejemplo


Cuando pregunto por los inicios del problema, en general, les cuesta mucho identificarlo, como si en la fábula de la rana hervida ellos hubieran sido los propios protagonistas. Se escuchan frases como “no sé en qué momento nos dejamos de mirar”, “ya no doy más”, “no sé si te amo, no sé qué hacer”. Las miradas no se cruzan, los tonos de voz se alzan y las lágrimas corren como un intento de gritar ahogadamente tantas emociones contenidas. 

El terapeuta, testigo de tanto dolor, después de escuchar esa historia que trajeron mediante la palabra; se transforma poco a poco en un participante activo del manojo de lanas que juntos empiezan a desenmarañar. Y como niños en un juego en el que al principio cuesta lograr acuerdos y asumir responsabilidades, lentamente cada uno va aceptando su propio rol, pero esta vez, el elegido, el que nos genera comodidad, del que podemos hacernos cargo; no aquel asignado por alguien más. 

¿Cómo se desarrolla la terapia de sexología?

 

En el espacio terapéutico está permitido todo, menos usar caretas. Esas que nos pusieron para rotularnos, las que no nos quitamos por miedo, las que usamos para evitar sentirnos vulnerables y las que se fueron haciendo carne, creyendo que formaban parte de nuestro ser. Cuando las descubrimos en el devenir de la terapia, entendemos todos aquellos factores que las fomentaron y perpetuaron en el tiempo. 

Así, aparecen innumerables mitos relacionados con la sexualidad y preconceptos acerca de cómo deberíamos actuar en el encuentro con los otros, inclusive con nosotros mismos. Nos damos cuenta que estamos atravesados por la cultura, pero por momentos los mensajes que ésta transmite,  se vuelven una lanza que duele, lastima, enferma e inhabilita; transformándonos en objetos de satisfacción donde el rendimiento medido en números se transforma en lo más importante y los estereotipos de género terminan de hacer lo suyo. La calidad y la comunicación se van asomando muy tímidamente queriendo hacerse espacio entre una rutina demandante, mandatos imposibles de alcanzar e individualismos que sólo claman por alcanzar su propio placer en sus caprichosos tiempos.

Introducción a la sexología


Cuando se toca el tema de la sexualidad, “todos saben”, algo que siendo aprendido nunca fue enseñado y entre páginas de internet y revistas “especializadas en la temática” , intentan encontrar respuestas a cómo ser mejores amantes, cometido que es imposible cumplir porque hay tantos puntos erógenos como personas en el mundo.  Sin la capacidad de conectarse con el placer del otro (lo que sólo se logra con la comunicación), el encuentro sexual sólo trae frustración, porque se descubre que quien está enfrente no es un objeto con puntos específicos donde “explotará de placer”, sino un sujeto con su propia historia que clama por ser escuchada.  

El único camino para lograr armonía, es ponerse de acuerdo. Esto no necesariamente será fácil, ya que vemos la realidad de manera diferente y existen errores que hacen que él pisotón del otro nos duela; para eso es importante negociar en base a un proyecto en común que nos inspira y por el que vale la pena intentarlo. 

Y aquí surge la pregunta ¿Cómo? Vamos a pensarlo juntos.

 

Es necesario que ambos miembros de la pareja tengan la intencionalidad expresa de comenzar a comunicarse de modo constructivo, de lo contrario la terapia de sexología no funcionará: esto es fundamental ya que hay relaciones totalmente destruidas en las que no hay interés de comunicar, sino simplemente destruir, defenderse, hasta de humillar al otro. En ese caso,  no hay intervención que podemos hacer como terapeutas para que esto funcione, simplemente porque no hay intencionalidad.

Crear un espacio físico y psíquico:  generar este ambiente,  implica darle valor al espacio de pareja y al fluido de emociones y vivencias de nuestro compañero o compañera. Es importante transmitir la necesidad de conversar y preguntarle cuándo para él o ella sería posible hacerlo. Es de destacar que el respeto por los tiempos internos del otro es oportuno , ya que nosotros podemos tener mucha necesidad de hablar ahora pero si el otro no puede hacerlo debemos aceptar el “no” de la otra persona, ya que para que genere una comunicación de calidad es fundamental que haya predisposición de ambos. 

Errores evitables en la pareja

 

Prestar atención a los modos: generalmente cuando hay conflictos,  estamos enojados y usamos modos y palabras espantosas, subestimamos el dolor del otro, lo descalificamos, resaltamos sus defectos o utilizamos palabras prohibidas “nunca” ,“siempre” ; por ejemplo en vez de decir “vos nunca me escuchas” debemos decir “cuando vos tenés tal conducta yo siento que no me prestas atención”; no es bueno hablar en universales.

Entender que estamos en el mismo barco: el éxito o el fracaso de la comunicación será compartido. La clave  cuando se habla de un problema es no hablar de ego a ego, se habla de éste  como si fuera un tercero. La idea es construir algo que sirva a los dos, si se transforma en una lucha de egos solo vamos a atacar y defender, no va a exisitir un espacio de construcción sino de destrucción. De eso se trata la sexología, de comprenderse.

Escuchar sin juzgar

 

Cuando el otro se abre  y nos manifiesta su vivencia de dolor, debemos escucharlo y comprometernos con éste , en función de hacer algo diferente para que no vuelva a suceder, de manera que el el otro se sienta legitimado, no descalificado. Quien expresa el dolor lo hace varias veces y cuando ve que no cae en terreno fértil no habla más, se cierra.

Romper la bola mágica

 

  un error muy común es que, conociendo a nuestra pareja, damos por hecho lo que nos va a decir y lo interrumpimos constantemente , cerrando así, el canal de la comunicación. Lo  mejor que puede pasar es que el otro pueda abrirse, porque si los hace, lo hay una intención de arreglar las cosas y de contar lo que le pasa.

La meta final es que ambos sean ganadores respecto a esta situación. Tenemos que mirar a la pareja en un proceso de co-construcción, en el que ambas partes aportemos para lograr el objetivo: llegar a buen puerto juntos. Esta mirada nos permite sentirnos co-responsables  y así, comprender que ambos somos protagonistas de lo que nos pasa y agentes de cambio.  

Sólo comprendiendo la individualidad de cada persona , es posible el encuentro de ser a ser, para que ambos sean invitados a la danza de aquellos que se permiten fluir en un presente absoluto, dejándose llevar por la música, a pesar de los tropiezos.

Siempre estamos pasando por los procesos de vida-muerte-renacimiento y cuando negamos esta energía femenina y no me refiero a negar la feminidad, o la socialización de lo femenino (rosa, melena larga, delicadeza y toda esa letanía machista), nos negamos a nosotros mismos; y de esta negación de quienes somos: surgen enfermedades, como calambres, migrañas o menstruaciones complicadas.

Negar esta esencia te impide conectarte con tu intuición. Cuando pierdes tus procesos intuitivos, pierdes el poder de reconocerte, de comprenderte y, sobre todo, de renovarse.

La intuición, es un arma clave

 

La intuición es una de las mayores herramientas de tu cuerpo en esta encarnación para guiarte por el camino del autoconocimiento.

Al negar las energías femeninas, negar nuestra ciclicidad, no permitimos que nuestros sentimientos fluyan, cambien y nos enseñen. Aceptar tu ciclicidad es aceptar que te caerás, pero también te levantarás. Eso duele, pero también te hace feliz. Que un día piensas que vas a morir y al siguiente vivirás tu vida en la mayor medida posible. Es aceptar que dentro de ti hay miles de arquetipos femeninos, que dentro de ti reinan todas las Diosas, la ramera, la santa, la sacerdotisa, la bruja. Hécate, Lilith, Maria, Eva, Minerva, Artemis y tantos otros viven dentro de ti y cada uno tomará la iniciativa cuando sea necesario.

Aceptarte como mujer cíclica es saber que cada momento es el momento de volver a emprender tu viaje, aportando toda la sabiduría del viaje anterior, sin miedo a cambiar. Acepta que uno es la serpiente que se muerde la cola, en una eterna danza de superación de dificultades.

Es comprender y aceptar todas las emociones que atraviesan tu cuerpo y tu mente, sin pensar que alguna está mal o bien, las cosas simplemente están.Aceptar su carácter cíclico es el comienzo de reconocer el amor propio.